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Kilima 127 Agosto 2020

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127ª edición de la Revistilla Kilima

Publicado en: Noticias y política
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Kilima 127 Agosto 2020

  1. 1. Queridos amigos: En varias provincias, se quejan de que se mueren los presos en la cárcel. Y no es de extrañar, porque no les dan de comer. Los que son de cerca son alimentados por sus familiares, pero los que son de lejos dependen de lo que puedan recibir en la cárcel el día que haya rancho y de la solidaridad entre los mismos presos. En general, los presos se quejan de que pasan días sin comer y sin recibir cuidados médicos. Y a pesar de todo, con motivo de la Navidad el Presidente concedió una amnistía y salieron muchos presos, pues bien, muchos de ellos decidieron volver de nuevo a la cárcel porque ya estaban acostumbrados a esa forma de vivir e incluso han cometido pequeños hurtos para que les vuelvan a encerrar porque en sus casas no les han recibido después de tantos años pasados a ”la sombra” o se encuentran en peores condiciones que en la misma prisión. Increíble. Ayer fui a consolar una familia porque les habían anunciado la muerte violenta del hermano de la mujer de la casa. Le encontraron medio sumergido en el rio, con los brazos cortados y sin ojos. Según la creencia popular, los chinos pagan caro por el líquido de los ojos y por cualquier parte del cuerpo que se pueda reimplantar en otro cuerpo humano. Los presuntos agresores han sido detenidos.
  2. 2. Eran dos, amigos de la víctima, a quienes les habían ofrecido, según cuentan, 13.000 $ por esas partes del cuerpo humano. Este es un signo más del desconcierto que estamos viviendo. De hecho, durante esta temporada se han dado casos de desapariciones de menores, a los que les volvían a encontrar pasados unos días, sin ojos, arrojados sin vida en alguna espesura de los alrededores. En Lubumbashi la televisión ha mostrado a tres jóvenes detenidos a quienes se les acusa del rapto de una veintena de menores a los que les tenían encerrados en sus casas y que han sido liberados por la policía. Tres de las chavalas de una edad no superior a los 14 años, estaban embarazadas. A pesar de estar ya muy entrados en el siglo 21, todavía existen algunas costumbres ante las cuales la policía cierra los ojos para no enfrentarse a las creencias y prácticas de algunas tribus que podrían provocar desórdenes públicos por prohibirles ciertas acciones que dicen ser necesarias para la estabilidad de la tribu. Antiguamente, cuando moría un jefe y los notables estaban reunidos para buscar un sucesor, la gente procuraba siempre andar en grupo porque sabían que si caminaban en solitario peligraba su vida ya que algunos desconocidos podrían caer sobre ellos y hacerles desaparecer para siempre porque los curanderos necesitaban preparar un buen guiso con los testículos y el corazón de la víctima para reforzar la vida del nuevo Jefe. Y en otra tribu, que no está muy lejos de donde resido, el elegido debía tener relaciones sexuales con su madre, lo cual es el sumun de las prohibiciones, para que de esa forma estuviera por encima de todas las prohibiciones, para que nada ni nadie pudiera superarle. Después ya no volvería a ver más a su madre, que tenía que vivir en un lugar alejado para no encontrarse con su hijo. El Congo es un país tan grande que, si no es en una parte, será en otra, pero nunca faltan los follones. En una provincia que está a unos 1.000 km de distancia, los pigmeos se han sublevado porque se veían despreciados por los otros negros y han cogido la revancha. Son gente que está
  3. 3. acostumbrada a la caza y a andar sigilosamente, siempre provistos de sus arcos y de sus flechas envenenadas y con ellas han matado 30 habitantes de un gran poblado y han conseguido que la gente les tenga miedo. Hace que muchas familias se marchen a otros pueblos. Y además han actuado sádicamente porque no se contentaban con aniquilar a jóvenes o adultos, sino que en varios casos han matado a quienes encontraban en las casas, a los padres y a los pequeños que estaban junto a ellos. El Gobierno dice que va a tomar medidas para apaciguar los ánimos, pero eso lo lleva diciendo desde hace unos años y la situación no ha cambiado. Pero una vez más tengo que deciros que afortunadamente todo eso está ocurriendo lejos de nuestra zona. Aquí estamos en calma, no hay disturbios, aunque tampoco nos libramos de la inseguridad ciudadana, porque los que actúan, incluso armados, son gente que en realidad están en la cárcel, pero el director les libera para que actúen por su cuenta siempre y cuando las ganancias se repartan a la vuelta a sus celdas. Salen por la noche y vuelven luego a sus celdas, de esta forma nadie les puede inculpar porque se supone que están en la cárcel. Últimamente, 80 de ellos han sido trasladados a una prisión lejana para evitar que sigan actuando de esa forma. Se teme por su vida porque rara vez alimentan a los prisioneros y hay muchos que mueren en las cárceles. (Otros dicen que fueron más de
  4. 4. 300, aunque oficialmente hayan hablado de 80, que fueron trasladados maniatados a una prisión que se encuentra en plena selva, de la que es difícil escaparse y al no recibir ni alimentos ni atención sanitaria, irán desapareciendo poco a poco sin que le culpen al Estado de ser quien les haya asesinado. Al estar alejados de su residencia normal, sus familiares no tendrán noticia de ellos y de esta forma no se enterarán si es que fallecen. Dicen que eran los que salían por las noches y cometían toda clase de barbaridades). Pero a pesar de esos desplazamientos la inseguridad continúa, especialmente en Lubumbashi, donde hace unos días, unos militares armados intentaron asaltar un convento de las religiosas benedictinas y una de ellas tuvo tiempo para avisar de lo que pasaba al jefe de la policía, quien envió una patrulla y en cuanto llegaron, los asaltantes estaban todavía en el interior y se entabló un tiroteo entre los dos bandos hasta que los militares consiguieron huir sin que hubiera ninguna pérdida humana. En algunas provincias del interior, la comida está por las nubes como consecuencia de las guerras pasadas con los famosos Kamuina Nsapu del Kasai, que generalmente eran niños y jóvenes, por lo que la gente no pudo cultivar los campos y se vieron cortadas las carreteras, destruyeron también las escuelas y ahora los niños no tienen un lugar en el que estudiar. El Gobierno promete paz y prosperidad, pero nada cambia. Hay un malestar general, en Kinshasa, los médicos están en huelga porque no reciben sus salarios, en muchas provincias los maestros han seguido el ejemplo por las mismas razones, pero el Gobierno dice que todo marcha viento en popa y no se puede protestar porque eso está considerado como una revuelta contra el poder ya que las palabras del presidente son consideradas como que tiene valor de ley y aunque cueste creerlo, muchos países occidentales alaban las conquistas del nuevo Presidente y le animan para que siga en la misma dirección Aquí seguimos siempre en Viernes Santo sin llegar nunca a la alegría de la Resurrección. El Gobierno decretó que la enseñanza sería gratuita y la gente recibió las noticia con gran alegría, pero el Presidente no se dio cuenta que había muchos maestros que no estaban mecanizados y que por tanto no recibían ningún salario del Gobierno sino de las cuotas que tenían que pagar los padres. Ahora que habla
  5. 5. de la gratuidad, los padres se han negado a pagar y no creen en las explicaciones que dan los maestros, los cuales han decidido pasar a la acción y se han declarado en huelga. Otros han decidido que sus alumnos les paguen por la corrección de los cuadernos si quieren recibir la puntuación en los boletines, otros les hacen trabajar los campos de los maestros, algunos se manifiestan por las calles y también hay quienes prefieren inscribir a sus hijos en las escuelas de pago porque en ellas nada ha cambiado y los alumnos estudian con normalidad ya que la norma era para las escuelas públicas. Follón, tras follón y siempre follón. Teóricamente estamos en paz, pero no podrán decir lo mismo los que viven en la zona Este del país, que son víctimas cada día de las incursiones de militares que entran desde Ruanda o Uganda y se vuelven a marchar después de haber asesinado a unos cuantos congoleños. Incluso los militantes de la oposición temen por sus vidas o por sus bienes porque se han dado casos de hogares de militantes que se han incendiado por la noche, sin conocer las causas que lo han producido, ocasionando la muerte de uno de ellos. Es difícil conocer la verdad, porque hay quien dice conocer bien lo que ocurre y habla de que se trata de militares congoleños que se hacen pasar por milicias extranjeras y son pagados por gente que vive en Kinshasa, incluso generales del ejército nacional que están interesados en mantener un clima de inestabilidad política de la que salen beneficiados porque eso les permite traficar con minerales que explotan en el Este del país. Puede ser verdad, porque llegaron a detener al que fue el comandante en jefe del ejército de tierra porque estaba vendiendo armas y municiones a los guerrilleros que combatían a su propio ejército nacional. Increíble, pero cierto. Al principio había surgido como un rumor, pero se fue haciendo cada más insistente y el número de los que me contaban lo que yo creía que no era sino una fábula, fue en aumento y no tuve más remedio que aceptarlo como una posible realidad, aunque sin terminar de creerlo con firmeza. Os cuento lo que pasó. El suceso ocurrió en Lubumbashi, a 125 Km. de nuestra parroquia. Cuando fallece una persona, tienen por costumbre reunirse en torno a la familia del fallecido, sus parientes, amigos, vecinos, gente conocida o que simpatiza con el sufrimiento de los familiares de la víctima, sobre todo si su muerte ha sido violenta, como ocurrió en este caso ya que dos días antes habían intentado robar en esa casa unos hombres armados, vestidos con uniformes de la policía, que dispararon porque opusieron resistencia tratando de defender sus bienes y mataron al padre de familia.
  6. 6. La policía habla siempre de “bandidos que iban vestidos de policías” pero la gente cree que se trata de auténticos policías y de hecho puede ser verdad porque en este caso, el gobierno les dio una cantidad de dinero para que celebraran el duelo, cosa que no lo hace nunca cuando se trata de muertes normales. Serían como las nueve de la noche. Había un grupo de gente, alrededor de una fogata para ahuyentar el frío de la noche, cuando llegó una furgoneta con policías armados. Se extrañaron de su presencia, pensando que quizás serían los que estaban patrullando por los alrededores y querían conocer el porqué de aquella reunión nocturna, pero de malas maneras comenzaron a exigirles el dinero que llevaban encima. Algunos pusieron resistencia ante semejante atropello y se negaron a obedecer. La policía volvió a insistir y viendo la negativa de los allí presentes, abrió fuego y mató a uno de los amigos de la familia. Después, a montar en su furgoneta y desaparecieron. Los jóvenes del barrio se rebelaron, hicieron manifestaciones, pusieron barricadas, encendieron neumáticos en algunos cruces para mostrar su descontento y por la inseguridad de la que eran víctimas y terminaron por destruir el despacho de la policía del barrio. Hasta aquí, todo me parecía normal. Hechos semejantes han ocurrido desgraciadamente con relativa frecuencia y no me extrañaba, pero lo que más me impresionaba era saber que tuvieron que hacer una cotización especial para enterrar el cadáver de la víctima. Habían decidido enterrarle en un cementerio que está muy alejado de la ciudad, ya que si le llevaban al que le correspondía se exponían a que los militares llegaran por la noche, desenterraran el ataúd, tiraran el cadáver en una especie de lago que hay en las cercanías que dicen que está plagado de cocodrilos para que ellos se encarguen de hacer desaparecer el muerto y después, cogían el ataúd y se lo llevaban para venderlo para el próximo “cliente”. Un abrazo. Xabier

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