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Kilima 124 Diiembrec 2019

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124ª edición de la Revistilla Kilima

Publicado en: Noticias y política
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Kilima 124 Diiembrec 2019

  1. 1. Queridos amigos: Parece que vivimos en un país en el que si no hay follón no podemos conciliar el sueño. Aparentemente todo está en calma, pero oyes los comentarios de unos y otros y te das cuenta que la gente no está tranquila y que puede haber follón en cualquier momento. Por ejemplo, ahora empiezan a aparecer movimientos que buscan la independencia de Katanga. Habían anunciado para el 30 de Junio, día de la Independencia del país, una marcha en Lubumbashi para pedir la Independencia de Katanga. Parece que ya han formado incluso un partido político cuya finalidad es alcanzar ese objetivo. Esa marcha no tuvo lugar pero ya ha habido enfrentamientos con los militares que se ha saldado con varios muertos. En el poblado al que voy a celebrar la misa todos los domingos que puedo, que está a unos 8 Km de casa, un día organizaron un “fregado” de campeonato. Son gente que no se mueve ni empujados por una pala mecánica, aunque para algunas cosas son muy atrevidos y valientes. Ocurrió que murió el Jefe de la tribu y tenían que elegir a su sucesor. El grupo de notables, que son los que se ocupan de estos trámites, propusieron dos candidatos, y los de “mi” pueblo no estaban conformes con uno de ellos, al que además le propinaron una soberana paliza un día en el que se atrevió a pronunciar un mitin proponiendo su candidatura para que le votaran, y como consecuencia de tal incidente estuvo ingresado en el hospital durante diez días. Pero para colmo de males fue él quien finalmente salió elegido. Afortunadamente, vive en otro pueblo bastante distante. El nuevo Jefe tuvo que nombrar su “gobierno” y había nombrado como Primer Ministro, también llamado “el jefe de las tierras”, a una persona no querida en “mi pueblo”. Al que se le denomina como el “jefe de las tierras” tiene como misión otorgar los terrenos necesarios a los que se quieren instalarse en el pueblo o proporcionar las tierras de cultivo a quien las solicite. Al mismo tiempo es el encargado de recoger las ofrendas que los agricultores deben ofrecer anualmente al Jefe en agradecimiento por permitirles cultivar en ellas, pero como sucede corrientemente, parte de esas ofrendas se queda en su casa, en lugar de llegar a su destino, como “olvidadas”, pero que se reparten entre los miembros de su familia. Había dos familias que pretendían el mismo puesto, una, la partidaria del Jefe y la otra, los de la oposición, que pretendía que este puesto recayera en algún miembro de su familia y se enfrentaron en una fuerte discusión que parecía provocar la división del pueblo. Nº124
  2. 2. Un militar, que no sé si no estaba borracho, cosa que es bastante habitual en ellos y no conocía bien lo que estaba ocurriendo, por temor a que la discusión diera origen a un serio enfrentamiento, quiso hacer las paces entre los que estaban enfrentados y viendo que la discusión tomaba un cariz alarmante, temiendo también por su vida, disparó el arma y mató a uno de los pretendientes, hiriendo a otros más. En mala hora. Los del poblado no se cruzaron de brazos. Un miembro de la familia perjudicada, fue a casa, agarró el machete, se acercó al grupo y de un machetazo en la cabeza, lo dejó seco al momento, además cogió el fusil del militar y se escaparon todos a la selva ante el temor de que llegaran refuerzos y fueran apresados por los militares. Efectivamente, al poco tiempo apareció un camión de militares y a los que no huyeron les golpearon salvajemente y como no quedaban hombres entre los que se habían atrevido a permanecer en sus casas, detuvieron a las mujeres, las robaron cuanto tenían de valor, se apoderaron de sus cabras y gallinas, y por la noche fueron visitando las chozas, una a una, exigiendo grandes cantidades de dinero si no querían ser golpeados de nuevo. Son todos katangueses, sin embargo pertenecen a tribus distintas y de ahí la pugna por conseguir ser nombrados los sucesores del jefe fallecido o al menos miembros importantes de su nuevo “gobierno”. Detuvieron a unos cuantos que consideraron que podían ser los cabecillas del enfrentamiento y se los llevaron presos a su cuartel. Y aquí… no ha pasado nada. Las autoridades miran hacia otro lado y nadie quiere líos, pero todos los provocan. La gente del pueblo se escapó a la selva porque los militares no se dejan humillar fácilmente. Sabía que había follón y que los cristianos éramos acusados de ser los promotores de le reyerta pero no me pareció correcto no presentarme en esas circunstancias y el domingo fui para celebrar la misa. Vi que había bastantes militares en el pueblo. Algunos de ellos me intentaron parar porque no me conocían, pero no les hice caso y seguí mi camino hasta la capilla. Los partidarios del nuevo Jefe se aprovecharon de esta circunstancia para vengarse de sus contrarios, vaciaron sus casas, las quemaron, robaron todo lo que les interesaba e incluso fueron a buscarles con los militares a los campos que cultivaban, que están alejados del pueblo. Allí detuvieron a los oponentes, les arrearon una buena paliza y les llevaron detenidos, acusados todos ellos de ser los promotores de los disturbios. Una de las víctimas era nuestro catequista. Estuvo encerrado 10 días, en una habitación que sólo tenía un ventanuco por el que entraba un poco de luz, sin WC, compartiendo la estancia con otros detenidos, alimentado por lo que le llevaban sus familiares, porque el Estado no alimenta a los presos, y al final le dijeron que él no tenía ninguna culpa, que le habían encerrado sin motivo, que podría salir de la cárcel pero que tendría que pagar algo por las molestias que había ocasionado por su encierro. Su mujer vino a pedirme que le ayudara y yo creyendo que no sería una cantidad grande, le ayudé con 50 $ pero cuando unos días más tarde vino el catequista a saludarme, me dijo que había tenido que pagar 1.200 $, sin que le dieran ningún recibo y al preguntarle cómo había conseguido reunir esa cantidad, me dijo que toda la familia: hermanos, primos, tíos, abuelos, sobrinos, todos se habían puesto en movimiento para conseguir la suma que le proporcionaría la
  3. 3. 3 libertad. Todavía no ha vuelto al pueblo porque no sabe cómo podría ser recibido y está alojado en casa de un pariente en la ciudad. Allí ha estado durante un mes y luego ha vuelto a los campos que cultivaba. No se atreve a entrar en el pueblo y tampoco quiere que le reciban como si no hubiera pasado nada. Está traumatizado. Fui a visitarle, caminando algo más de dos horas, entre campos, malezas y selva. Se alegró de verme. Vive con su mujer y dos nietos, unas gallinas y unas cabras, pero no quiere saber nada ni del pueblo, ni de la comunidad cristiana ni de nada que le recuerde su pasado. Comimos unas cañas de azúcar que las tenía guardadas ya que me resistí a que sacrificara una gallina y después de pasar parte de la mañana con él regresé al pueblo a eso de media tarde para coger el coche y llegar hasta casa. Por mucho que intento mostrarles que esos enfrentamientos no conducen a nada y que no hacen sino aumentar el odio y los deseos de venganza, y con ello, la pobreza y la miseria, no me hacen caso y nuestra escasa comunidad cristiana se ha visto reducida a mínimos. Teóricamente la misa debería comenzar a las 9h 30 y no comenzamos antes de las 10h 30 esperando a que haya un suficiente quórum con los que celebrar. De momento, me respetan. No se meten conmigo y hablo con todos ellos, aunque algunos me revuelven las tripas y tengo que hacer un esfuerzo por mantenerme en calma porque sé que son los que se están aprovechando del momento, atemorizando a los “contrarios” y robándoles sus escasos ahorros, proporcionándoles unas soberanas palizas, apoderándose de sus pocos bienes y acusándonos a todos nosotros de ser los instigadores de los enfrentamientos. Nosotros seguimos con líos. Al actual Presidente le gustan los viajes, no para, ya le echan en cara que ya se ha gastado el presupuesto del año, pero sigue adelante. Aparte de los viajes al extranjero, también se desplaza por el interior del país visitando cada provincia, haciendo promesas de todo lo que va a hacer, ganándose simpatizantes ya que no los obtuvo cuando tuvieron lugar las elecciones. Esta semana pasada ha estado en Goma, y a la vuelta, el avión que le acompañaba, un Antonov, se ha pegado la gran torta y han perecido todos los ocupantes. No hay noticias seguras de lo ocurrido, pero hay toda clase de versiones. La más socorrida es que ha sido un sabotaje ocasionado por el antiguo Presidente Kabila, cosa que podría ser verdad, y ha ocasionado serios disturbios en la capital, Kinshasa, con quema de neumáticos, barricadas, etc. Afortunadamente sin víctimas mortales. Han creado una comisión especial para estudiar cuáles han podido ser las causas, porque la gente está muy excitada y dispuesta a manifestarse de nuevo por las calles de la ciudad. Otros hablan de que allí iba el coche blindado del Presidente, que dicen pesa toneladas. También hablan de que como era un avión de carga, mucha gente se había subido para no pagar el billete ordinario y que había sobrecarga. Cosa que también ocurre con frecuencia, porque no hace ni un mes, descarriló un tren de mercancías hecho que ocasiono 15 víctimas, en un principio se había hablado de incluso 50, y más de 200 heridos. La cuestión es que haya follón para romper la monotonía del día a día. Es cierto que tenemos un nuevo gobierno pero da la impresión que nada ha cambiado, todo transcurre como en los tiempos antiguos. La corrupción es la moneda corriente que se
  4. 4. emplea en todos los órdenes y la vida de las personas está siempre en poder de las personas que solo buscan hacer negocio y disfrutar de los placeres de este mundo. Normalmente un tren mercancías sirve para el transporte de artículos comprados en otra provincia o que son para la venta en su lugar de destino: madera, minerales, aceite, estructuras metálicas, maíz, etc. en el que viajan el maquinista y algún trabajador de la sociedad de ferrocarriles pero aquí es una forma de viajar a bajo costo, porque todo se soluciona con dar una propina al maquinista y al jefe de estación que les permite subirse al tren, para poder viajar tranquilamente, sentados sobre cualquier saliente que les permita reposar sus posaderas, a veces sobre el techo de los vagones si estos son cubiertos o con las piernas colgando hacia el exterior si se trata de vagones abiertos y desde donde se pueden expulsar nuestros “residuos fisiológicos” puesto que no disponen de un WC para esos usos. Por otra parte, las vías fueron rectas y bien paralelas durante ciertos años después de su puesta en marcha, pero actualmente los trenes tienen prohibido circular a más de 40 Km. hora para evitar accidentes graves, ya que cuando se mira a la vías desde lejos en un trayecto largo, parecen como arrugadas y cuyo paralelismo es difícil de encontrar. En estas circunstancias, los pasajeros no reciben ningún documento o billete, que acredite su desplazamiento ya que todo se arregla a “lo compadre” y en caso de accidente, cada uno corre con todos los gastos sin poder exigir nada a la empresa. Se llora a los muertos, se enderezan las piernas rotas y la vida sigue. Esta forma de actuar es tan corriente que nadie se lleva un sofoco porque haya tantas muertes o hayan quedado tantas personas desgraciadas para toda la vida. Algo parecido ocurre con las barcazas que continuamente surcan el rio Congo. Las cargan por encima del máximo con la intención de hacer buenos ingresos, donde va de todo: mercancías, animales, personas y éstas tienen que ir bien quietas porque cualquier movimiento de la embarcación hace que el agua entre en su interior porque la barcaza va al límite, con apenas algunos centímetros entre el agua y el borde de la misma. Si hay un poco de viento que levante olas, por pequeñas que estas sean, son lo suficiente para que el agua entre en la barca y al final ésta se hunde. Esta semana se ha hundido una de estas barcazas ocasionando más de 40 desaparecidos. Y una vez más, aquí no pasa nada. Nos hemos acostumbrado a lo ilícito y no nos asustan los muertos. Las lamentaciones vienen después y solo si unos de los fallecidos es miembro de la familia. Todos los ministros hablan de hacer grandes reformas, que van a castigar seriamente a los culpables, pero todo sigue igual. La afición por el dinero es algo incansable, indescriptible. Y para certificar lo que os digo, os voy a contar una anécdota de algo que ocurrió en nuestra parroquia. Un fiel de una secta se separó de la misma porque el pastor de dicha iglesia no repartía bien lo que se sacaba en la colecta y se propuso ser él mismo el pastor de una nueva iglesia explicando a los fieles que había recibido una comunicación de lo Alto y se veía en la obligación que fundar otra nueva porque a la que asistía no le llegaba la fuerza del Espíritu. Pero a su nueva iglesia no venían muchos fieles y la colecta era bastante pobre. Fue a consultar un adivino muy conocido y le mandó beber unas medicinas preparadas por él durante varios días. Al cabo de un tiempo vio que aumentaba el número de fieles en la iglesia y se alegró porque eso suponía una “bolsa” más abundante. Su mujer se puso mala y acudió al mismo adivino y éste consiguió curarla. Fueron pasando los meses y ahora, fue la mujer del adivino quien enfermó. Acudió al pastor para que rezara por ella y alcanzara la curación. Así lo hizo, pero la mujer seguía enferma y la enfermedad parecía agravarse. Tan es así que falleció poco tiempo después.
  5. 5. El adivino se sintió engañado por el pastor y le pidió que le pagara el trabajo que había efectuado y que le había proporcionado una gran asistencia a su iglesia. Pero el pastor se hacía el remolón y pasaba el tiempo sin que le diera lo convenido. Cansado de tantas peticiones sin resultado, le amenazó y ante las amenazas el pastor le denunció al adivino. Los fieles se molestaron porque el pastor, “un hombre de Dios”, llevara a alguien a los tribunales y fueron abandonando su iglesia. Mientras tanto, el adivino contrató a un grupo de bandidos para que intentaran recuperar su dinero por las buenas o por las malas. Una noche llamaron a su puerta y desde fuera, le explicaron al pastor el motivo de la visita y en el caso de que no pagara lo convenido romperían la puerta entrarían en casa, le robarían todo cuanto tuviera de valor además de proporcionarle una buena paliza. El pastor les dijo que terminaría la deuda a la mañana siguiente cuando abrieran el Banco y los bandidos le dejaron en paz. Pero el pobre pastor no tenía el dinero convenido porque había disminuido la feligresía y como no quería exponerse a que fuera dañada su integridad física, se escapó a otra ciudad y dejó a la mujer y a sus hijos en casa ya que no tenía dinero para pagarles el viaje a todos. La mujer no estaba tranquila. Temía que los malhechores volvieran por la noche, y se fue a refugiar en casa de un pariente. Efectivamente, llegaron los bandidos pero no encontraron a nadie y trataron de enterarse entre los vecinos para saber dónde habían huido. Uno de los vecinos les dio una dirección pero resultó no ser la acertada ya que allí llegaron los de la banda dispuestos a dar una lección a quien les había engañado. Serían como las tres de la madrugada, llamaron a la puerta, y el que estaba en la casa entreabrió una ventana para ver quien le molestaba a esas horas y vio a cuatro fortachones armados con barras de hierro, dispuestos a echar la casa si ofreciera resistencia y sin abrir la puerta y trató de saber a quién buscaban y por qué le atacaban a él, quien no recordaba tener ninguna cuenta pendiente con nadie. Ellos exigían que saliera el pastor y les costaba creer que no estuviera escondido en su casa. Después de muchas discusiones a través de la ventana, al final les abrió la puerta para que vieran por ellos mismos que efectivamente, estaba solo y no tenía nada que ver con el pastor. Entraron, registraron la casa y vieron que era cierto lo que decía y se despidieron. Pero la noticia llegó a la familia que pernoctaba en un lugar cercano y a la mañana siguiente desaparecieron porque estaban seguros de que al final les iban a encontrar. Nadie sabe dónde se escaparon ni el lugar en el que reside el pastor, pero todo el mundo dice que algún día caerá en manos de los bandidos y le harán pagar por el tiempo que están perdiendo con su causa. FELICES NAVIDADES - ZORIONAK Un abrazo Xabier
  6. 6. BBK- 2095 0055 60 9110580380

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